Electronic Arts, creadora de Battlefield, The Sims y EA Sports FC, podría vivir un cambio histórico. La compañía dejaría de ser pública para convertirse en privada. Todo gracias a una inversión de 50.000 millones de dólares de Arabia Saudí, que busca expandir su poder en el gaming global.

El movimiento no sorprende. El Public Investment Fund (PIF) ya acumula años de presencia en videojuegos y esports a través de Savvy Games Group, su filial especializada. Entre sus inversiones destacan Niantic (Pokémon GO), Take-Two Interactive y casi un 10% de Nintendo. Ahora, EA podría convertirse en su trofeo más grande hasta la fecha.
De confirmarse, sería una de las adquisiciones más grandes en la historia de los videojuegos. El acuerdo involucraría a Silver Lake, Affinity Partners y un fondo ligado a Jared Kushner. El financiamiento estaría respaldado por JPMorgan y se realizaría con un esquema de apalancamiento financiero. En otras palabras, EA asumiría una fuerte deuda para costear su propia compra.
Hoy, Arabia Saudí ya posee el 9,4% de las acciones de EA. La noticia llega tras el estreno de Skate en PC, recibido con tibieza por los jugadores. Una adquisición de tal magnitud cambiaría el tablero y pondría a EA en el centro de la estrategia saudí.

Todo encaja con la “Visión 2030”, el plan del reino para diversificar su economía más allá del petróleo. Los videojuegos ofrecen márgenes de crecimiento enormes y proyección cultural global. Además, posicionarían al país como un hub tecnológico y de entretenimiento. No es solo negocio, también influencia.
El interés saudí no se limita a EA. Ubisoft, por ejemplo, está en la mira de Tencent, otro gigante que busca expandir su control en la industria.
Si este acuerdo se concreta, EA pasaría a formar parte de un proyecto aún mayor. Para Arabia Saudí sería un paso más en su ambición cultural. Para los jugadores, queda la pregunta clave: ¿qué pasará con las franquicias que hemos seguido durante décadas?








