El nuevo estándar Thunderbolt 5 empieza a mostrar sus cartas frente a OCuLink, y los primeros resultados dejan claro que la competencia será intensa en el terreno de las GPU externas. El canal especializado Try Some Tech puso a prueba el Peladn Link S-3, una base eGPU que busca aprovechar todo el potencial de la nueva conexión de Intel. Los resultados fueron tan interesantes como polémicos.


Peladn —antes conocida como Pradeon— no es una recién llegada al mundo gráfico. Tras su cambio de marca, la compañía pasó de ser una curiosidad de Internet a un fabricante que quiere hacerse un hueco serio en el mercado. Su nueva apuesta, el Link S-3, duplica el ancho de banda respecto a Thunderbolt 4. Pasa de los 32 Gbps del PCIe 3.0 x4 a 64 Gbps con PCIe 4.0 x4, el mismo nivel teórico que ofrece OCuLink, la interfaz PCIe directa preferida por los entusiastas del rendimiento.

La ventaja clave de Thunderbolt 5 está en su versatilidad. Su conexión USB-C no solo transmite datos, sino también energía, video y otros periféricos. En una laptop, un solo cable puede encargarse de todo. Sin embargo, su adopción sigue siendo limitada. Aunque el estándar se presentó hace más de dos años, pocos equipos lo integran. Para esta prueba, el creador usó una PC de escritorio con un Intel Core Ultra 7 265K y una placa ASUS ProArt Z890, ambas compatibles con Thunderbolt 5.
El veredicto fue claro: OCuLink sigue ganando en rendimiento. Aunque ambos alcanzan 64 Gbps en teoría, Thunderbolt 5 pierde rendimiento por la gestión de controladores en ambos extremos del cable. Esa sobrecarga limita su velocidad real. En los benchmarks, el sistema con una RTX 5070 Ti GameRock ofreció mejores resultados con OCuLink, confirmando que la conexión PCIe directa todavía tiene ventaja para quienes buscan el máximo rendimiento gráfico.

Durante las pruebas aparecieron algunos contratiempos. El cable incluido con la base Peladn generaba pantallas negras y fue necesario reemplazarlo. Además, la instalación de la GPU resultó complicada: el espacio interno es muy ajustado para tarjetas grandes. Aun así, una vez superados esos problemas, la eGPU funcionó de forma estable.
En conclusión, Thunderbolt 5 ofrece una experiencia más práctica y limpia, ideal para quienes valoran la comodidad y la integración. Por su parte, OCuLink sigue siendo la opción preferida de los jugadores que priorizan cada frame y cada megabyte por segundo. Quizá la mejor solución sea una base híbrida que combine ambos estándares, ofreciendo la libertad de elegir entre potencia bruta o comodidad plug & play.








