La inteligencia artificial no solo está transformando industrias enteras, también está reconfigurando los precios del hardware. SanDisk acaba de mover ficha y ha incrementado en un 50% el costo de su memoria NAND Flash y DRAM, aprovechando la fuerte demanda de los centros de datos enfocados en IA.
El auge de la inteligencia artificial generativa ha cambiado por completo la creación de contenido digital. Lo que antes requería semanas de trabajo ahora puede realizarse en minutos. Los modelos actuales generan texto, imágenes y audio con una precisión sorprendente. Pero detrás de esa revolución hay un componente clave: la memoria.

Gigantes como OpenAI y xAI —la empresa de Elon Musk— están invirtiendo fortunas en hardware. Musk adquirió 100.000 GPU de NVIDIA para entrenar Grok, y OpenAI usa aún más para ChatGPT. Estas GPU son las más potentes del mercado, pero también las que más memoria consumen. Esa necesidad ha disparado la demanda de DRAM y NAND.
Ante este panorama, SanDisk decidió seguir la tendencia de otros fabricantes. Desde noviembre, sus módulos de memoria cuestan un 50% más, una estrategia para aprovechar la fiebre de la IA y aumentar los ingresos. Otros gigantes del almacenamiento ya habían tomado medidas similares ante el mismo fenómeno.
Los resultados no tardaron en llegar. Empresas como Innodisk, Transcend y Apacer han registrado crecimientos impresionantes. En algunos casos, los ingresos han subido entre un 60% y un 70% respecto al año pasado. Transcend alcanzó 133 millones de dólares en el tercer trimestre de 2025. Innodisk y Apacer también lograron beneficios históricos y márgenes brutos récord.

Sin embargo, no todo son buenas noticias. La alta demanda y la escasez de obleas están afectando al suministro de DDR4 y SSD convencionales. Quienes planeen actualizar su PC podrían enfrentarse a precios más altos o a falta de stock en los próximos meses.
SanDisk y sus competidores están demostrando que, en la era de la inteligencia artificial, la memoria es el nuevo oro digital. Y mientras el mercado se adapta, una cosa está clara: el hardware ha vuelto al centro del juego.








