Minisforum vuelve a dar de qué hablar con el lanzamiento de su nueva PC compacta MS-S1 MAX. Este equipo llega con procesador AMD Strix Halo y un precio que no pasa desapercibido. Oficialmente, la compañía marca la etiqueta en $2879, aunque anuncia una “promoción” de salida en $2299. Sin embargo, muchos usuarios lo ven más como una estrategia de marketing que como una rebaja real, ya que la marca acostumbra a mantener sus precios intactos tras el estreno.
Si lo comparamos con otros sistemas SFF (Small Form Factor) con la APU Ryzen AI MAX 395, la diferencia salta a la vista. Mientras la mayoría se mueve entre $1500 y $2000, este modelo cuesta bastante más. En este caso, el sobreprecio se justifica principalmente por su enorme memoria LPDDR5X de 128 GB. No obstante, dicha memoria está soldada a la placa y no se puede ampliar, lo que limita la flexibilidad a futuro.

El MS-S1 MAX se venderá en una única configuración: procesador MAX+395, 128 GB de RAM y un SSD de 2 TB. Además, hereda algunas ideas que hicieron atractivos a los Minisforum anteriores, como el factor de forma reducido o la integración sencilla en setups. En esta generación, por otro lado, la firma suma extras interesantes: diseño rack 2U, conexión dual 10GbE y soporte para Wi-Fi 7. Gracias a estas mejoras, el equipo resulta especialmente atractivo para quienes buscan un sistema robusto en un espacio mínimo.
El gran inconveniente está en la falta de flexibilidad. Al no poder ampliar la memoria, el usuario queda atado a la configuración inicial. Y, además, los antecedentes no ayudan. Minisforum suele lanzar preventas sin reseñas previas y, en ocasiones, abandona proyectos poco después. De hecho, un buen ejemplo es la tableta híbrida V3 con soporte de AMD, que lleva más de año y medio sin actualizaciones.
En resumen, la MS-S1 MAX es un equipo potente pero caro, con ventajas claras y compromisos importantes. Por ello, aunque sus opciones de conectividad y músculo técnico pueden atraer a los más hardcore, el precio hace que muchos gamers y creadores se pregunten si realmente vale la pena frente a la competencia. Finalmente, la duda queda en el aire: ¿una apuesta visionaria o un lujo innecesario?








