Microsoft atraviesa uno de sus momentos más complicados en el negocio de las consolas. Después de más de veinte años en el sector, la compañía enfrenta un serio revés. Los resultados financieros del primer trimestre del año fiscal 2026 confirman una caída del 29% en las ventas de hardware Xbox. Un golpe importante para una división que no logra consolidarse.
Desde la primera Xbox en 2001, la marca siempre buscó competir de tú a tú con PlayStation. Durante la era de Xbox 360, sus exclusivos marcaron una generación. Sin embargo, con la llegada de Xbox One y las actuales Series X/S, la historia cambió. Hoy los jugadores pueden disfrutar los mismos títulos en PC o incluso en otras plataformas. La exclusividad, una de sus grandes ventajas, prácticamente ha desaparecido.

El informe financiero muestra que el descenso afecta tanto a consolas como a accesorios. Aun así, la división gaming creció un 4% gracias a otros factores. La publicidad subió un 15%, las ventas de dispositivos aumentaron un 5% y las licencias de Windows OEM escalaron un 18%. Este último salto se debe al fin del soporte de Windows 10. Game Pass, por su parte, apenas logró un modesto crecimiento del 1%.
Mientras Xbox pierde impulso, el resto de los negocios de Microsoft sigue al alza. El sector de la nube creció un 28%, Windows 365 avanzó un 17%, y los ingresos globales aumentaron un 18% respecto al año anterior. Las ganancias netas también mejoraron un 24%, impulsadas por los recortes y la optimización de gastos. Sin embargo, el costo humano fue alto: despidos, proyectos cancelados y un enfoque total en alcanzar márgenes del 30%.

Quizá estamos ante el cierre de una etapa. Microsoft parece dejar atrás la clásica guerra de consolas para centrarse en su ecosistema digital. La nube y los servicios se han convertido en su nueva prioridad. La gran duda ahora es si el futuro del gaming de la compañía seguirá teniendo un lugar para una nueva generación de consolas Xbox.








