Han pasado tres años desde que Intel decidió desafiar a NVIDIA y AMD en el terreno de las GPU dedicadas. El 12 de octubre de 2022 marcó el debut de las Arc A770 y A750, conocidas bajo el nombre en clave Alchemist. Aquella apuesta representó el salto definitivo de Intel al gaming de escritorio, después de años limitándose a los gráficos integrados.


Desde entonces, el camino ha sido tan ambicioso como irregular. En 2024 llegó Battlemage, la segunda generación de la familia Arc, con modelos como las Arc B580, B570 y las versiones profesionales B60 y B50. Su gran atractivo fue el precio: un rendimiento competitivo por mucho menos dinero, respaldado por un flujo constante de actualizaciones de controladores que mejoraron notablemente la experiencia de juego. Por fin, las GPU de Intel empezaban a ganarse el respeto de la comunidad gamer.


Sin embargo, la historia reciente ha tomado un rumbo más incierto. Intel ha iniciado una colaboración con NVIDIA para desarrollar futuros SoC que integren chiplets RTX, lo que ha despertado dudas sobre si la compañía seguirá apostando por las GPU discretas. Las futuras arquitecturas Celestial y Druid siguen en el aire, y el silencio de marketing alrededor de Arc no ayuda a despejar las sombras.
El contraste es evidente: mientras Battlemage mantiene cierta presencia, no hay señales de una versión móvil ni del esperado modelo Arc B770, que según filtraciones integraría 16 GB de memoria. Incluso el equipo de marketing que impulsó Alchemist parece haberse disuelto.



Aun así, Intel no se rinde. En los últimos meses ha presentado XeSS 3, su nueva tecnología de escalado y generación de cuadros, que debutará junto con la plataforma Panther Lake y la arquitectura Xe3. Esta evolución también llegará a Crescent Island, su GPU para centros de datos, y a las próximas gráficas de la familia Celestial.
Quizás el 2025 no haya sido el año más emocionante para los fans de Arc, pero todavía hay motivos para el optimismo. Intel ha demostrado que puede aprender, ajustar y mejorar. Y quién sabe: tal vez el próximo gran hechizo de su “mago de batalla” todavía esté por lanzarse.








