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GeForce GTX 10 y 900 pierden optimizaciones gaming con drivers 590 de NVIDIA

Soporte GTX 900 Pascal

NVIDIA acaba de marcar el cierre de una era significativa en su ecosistema. La firma verde desplegó oficialmente los controladores Game Ready de la serie 590 para Windows, confirmando lo que muchos temían: las legendarias generaciones Maxwell (GTX 900) y Pascal (GTX 10) quedan fuera del soporte activo para optimizaciones gaming. Este movimiento replica la estrategia que la compañía ya implementó en Linux días atrás.

Lo que esto implica en términos prácticos es contundente. Quien aún opere con una GTX 1080, GTX 1060 o cualquier variante de la serie 900 ya no recibirá perfiles de juego optimizados. Tampoco verá mejoras de rendimiento específicas para títulos recientes. El registro de compatibilidad eliminó estos modelos, incluyendo la peculiar TITAN V basada en Volta. Esta GPU representa la única tarjeta de escritorio con dicha arquitectura.

No obstante, NVIDIA no abandona completamente a estos usuarios. La compañía mantendrá parches de seguridad trimestrales. Esto asegura que los técnicos resuelvan vulnerabilidades críticas cuando aparezcan. Pero para quienes busquen exprimir al máximo nuevos lanzamientos, el mensaje es claro. Ha llegado el momento de considerar seriamente una actualización. La alternativa pasa por explorar Linux, donde la rama 590 todavía ofrece cierto respaldo activo.

Una excepción notable rompe la uniformidad del anuncio. Cinco modelos GeForce MX portátiles basados en Pascal permanecen listados en el registro oficial. Esta decisión parece responder a acuerdos corporativos con fabricantes de laptops. El alcance de este soporte residual probablemente sea mínimo. NVIDIA ha descuidado históricamente la serie MX. Es razonable esperar que estas GPUs móviles solo reciban lo indispensable en términos de estabilidad.

Por otro lado, hay noticias que arrancan sonrisas a los entusiastas del middleware clásico. La aceleración PhysX de 32 bits regresa para la flamante serie RTX 50. Esta decisión revierte la eliminación de binarios CUDA de 32 bits que NVIDIA anunció en febrero. La restauración significa que títulos como Borderlands 2, Metro: Last Light, Mirror’s Edge y varios Batman Arkham volverán a correr con efectos físicos acelerados por GPU en hardware Blackwell. NVIDIA escuchó el clamor comunitario y respondió con paridad funcional entre generaciones. Esto cierra una brecha que amenazaba con fragmentar la experiencia según la antigüedad de la tarjeta gráfica.

Además, la rama 590 introduce cambios disruptivos en NVENC. Los preajustes y modos de control de velocidad heredados dejarán de funcionar definitivamente tras actualizar. Esto obliga a los desarrolladores a migrar al SDK 10.0 o superior. Quien trabaje con codificación de video profesional debe tomar nota. Mantener la versión 580 será la última oportunidad para evitar incompatibilidades con software legacy.

Esta transición refleja el ritmo implacable de la industria gráfica. Pascal llegó en 2016 revolucionando la eficiencia energética y democratizando el 4K gaming. Maxwell hizo lo propio dos años antes estableciendo nuevos estándares de rendimiento por vatio. Nueve años después, ambas arquitecturas se despiden del escenario competitivo oficial. Es un recordatorio de que, en tecnología, incluso los gigantes envejecen. Si aún tienes una GTX pendiendo en tu torre, quizá sea hora de empezar a ojear benchmarks de la competencia actual.