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EE. UU. pone 8.900 millones en Intel: comienza una nueva era de chips

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El Gobierno de Estados Unidos acaba de dar un paso histórico al convertirse en accionista directo de Intel. La Administración Trump ha confirmado una inversión de 8.900 millones de dólares en acciones ordinarias de la compañía, lo que equivale a una participación del 9,9% del fabricante de semiconductores. Con esta jugada, Washington busca reforzar su soberanía tecnológica en un sector clave y, de paso, generar confianza en la capacidad de Intel para liderar la fabricación de chips en suelo norteamericano.

La operación no es menor: el dinero proviene de fondos destinados originalmente a la Ley CHIPS y al programa Secure Enclave. La compra de más de 433 millones de acciones se cerró a un precio de 20,47 dólares por título, y apenas se hizo pública la noticia, las acciones de Intel escalaron hasta 24,80 dólares, rozando ya los 25 dólares por unidad. Eso significa que, si el Gobierno vendiera hoy mismo, tendría en la mano 1.900 millones de dólares en beneficios teóricos.

Una opción estratégica con condiciones

El acuerdo no se queda ahí. Estados Unidos también se aseguró una opción a cinco años para adquirir un 5% adicional de las acciones de Intel. Eso sí, con una condición delicada: Intel debería renunciar a mantener el 51% de control sobre su división de fundición (Intel Foundry). Si eso ocurre, el Gobierno podría alcanzar hasta un 15% de participación, consolidando aún más su presencia en la compañía.

Una jugada que divide opiniones

Mientras Donald Trump celebra el acuerdo como un paso vital para “fortalecer la seguridad nacional y recuperar la manufactura de chips en EE. UU.”, algunos expertos alertan de que esta inyección de capital público podría alterar el libre mercado. Sin embargo, la mayoría de líderes de la industria han aplaudido la medida. Satya Nadella (Microsoft), Michael Dell (Dell Technologies), Enrique Lores (HP) y Matt Garman (AWS), entre otros, han mostrado su apoyo al considerar que esta inversión ayudará a equilibrar la balanza frente a la creciente influencia asiática en la producción de semiconductores.

Intel y el Gobierno, alineados

Desde el lado corporativo, Intel destacó que se trata de una oportunidad única para garantizar que “las tecnologías más avanzadas del mundo se fabriquen en Estados Unidos”. El CEO Lip-Bu Tan y el secretario de Comercio Howard Lutnick remarcaron que esta alianza no solo asegura músculo industrial, sino que también apunta al liderazgo global en áreas críticas como la inteligencia artificial y la seguridad nacional.