El usuario de Reddit Zestyclose-Salad-290 llevó su pasión por el hardware al extremo. En lugar de conformarse con una sola GeForce RTX 5090, decidió crear una PC equipada con cuatro unidades ASUS ROG Astral, una hazaña digna de los foros más entusiastas.
Dentro de una carcasa de doble cámara, el conjunto apenas deja espacio para respirar. Las GPU dominan por completo la segunda sección, interconectadas mediante cables PCIe 5.0. En la primera, una CPU refrigerada por agua —probablemente un Xeon— se encarga de coordinar el caos digital con elegancia y potencia bruta.
Cada RTX 5090 ROG Astral puede consumir hasta 600 W, lo que eleva el total de las tarjetas a 2400 vatios. Si se suman la CPU y los componentes secundarios, el consumo ronda los 2900 W. Hablamos de una cifra tan alta que pondría en aprietos incluso a una instalación eléctrica doméstica moderna.
Para domar semejante monstruo, el creador integró dos fuentes de alimentación de 2400 W. Con esa combinación, el sistema alcanza un potencial de 4800 W disponibles, lo suficiente para alimentar no solo el PC, sino casi una habitación entera. En Estados Unidos, esa demanda equivale a más de 24 amperios en 120 V, una carga superior a la mayoría de los circuitos residenciales.

A 230 V, el panorama europeo es un poco más tolerante. Aun así, una línea dedicada sigue siendo indispensable si no se quiere terminar en la oscuridad. Un descuido con el consumo y el disyuntor saltaría sin piedad.
El precio acompaña a la locura: cada RTX 5090 cuesta unos 3300 dólares, lo que eleva el valor total de las GPU a unos 13.000 dólares. Sumando refrigeración líquida, cables, fuentes y carcasa, este equipo no solo exige una fortuna, sino también una infraestructura eléctrica a la altura.
Según su creador, la PC está pensada para renderizado 3D y tareas de inteligencia artificial. Tiene sentido, ya que el soporte multi-GPU para videojuegos prácticamente ha desaparecido. Aun así, la idea de ejecutar un título en 8K con semejante potencia resulta imposible de ignorar.
Más que un ordenador, este proyecto es un homenaje a la obsesión por el rendimiento extremo. Combina ingeniería, exceso y creatividad en partes iguales, recordándonos que, para algunos, el límite no es una barrera… sino una invitación a superarlo.








