Intel vuelve a la carga con Bartlett Lake-S, su nueva arquitectura pensada para sistemas OEM. Sin embargo, las últimas filtraciones apuntan a algo mucho más grande. El modelo con 12 P-Cores alcanzará 6 GHz en un solo núcleo y 5,5 GHz en todos, cifras que colocan a AMD en alerta.
La base de este avance está en el legado del Core i9-14900K, un chip polémico pero brutalmente rápido. Aquel procesador marcó el estándar del gaming competitivo en 2023. Ahora, con Bartlett Lake-S, Intel busca repetir la hazaña corrigiendo los viejos problemas de electromigración y mejorando la estabilidad sin perder velocidad.

El objetivo es claro: competir con los Ryzen X3D más accesibles en plataformas AM4 y AM5. Se esperan dos versiones principales: una totalmente de P-Cores y otra híbrida, similar a Raptor Lake-S. No obstante, el modelo más potente será el de 12 P-Cores sin E-Cores, diseñado para ofrecer baja latencia y un rendimiento monohilo excepcional.
Este enfoque implica dejar atrás configuraciones de 8 y 10 núcleos. Intel apostará por un único chip de 125W TDP, capaz de alcanzar 6 GHz en boost y mantener 3,4 GHz de base. No admitirá overclock, pero ofrecerá una eficiencia térmica y energética muy superior.
La ausencia de E-Cores permite reducir la latencia y optimizar la respuesta en juegos competitivos. A la vez, mejora el control térmico y la consistencia del rendimiento bajo carga. Según las filtraciones, Bartlett Lake-S podría acercarse al rendimiento del i9-14900K KS, pero con mayor fiabilidad y menor degradación.
En definitiva, Intel quiere recuperar el trono del gaming, y este lanzamiento puede ser su golpe maestro antes de la llegada de Arrow Lake-S Refresh. Si el precio acompaña, Bartlett Lake-S podría convertirse en la CPU más atractiva del año.








