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NVIDIA retira drivers GeForce 595.59 tras fallo crítico en ventiladores

drivers NVIDIA GeForce problemáticos

La historia de los controladores gráficos está llena de lanzamientos problemáticos, pero lo ocurrido ayer con NVIDIA marca un nuevo capítulo en el manual de “cómo no gestionar una actualización crítica”. La compañía de Jensen Huang lanzó los drivers GeForce 595.59 WHQL Game Ready con gran expectación, prometiendo soporte para dos títulos recién estrenados: Resident Evil: Requiem y Marathon. Sin embargo, pocas horas después del lanzamiento, NVIDIA se vio obligada a retirar la actualización de forma urgente tras una avalancha de reportes alarmantes de los usuarios.

Lo que debía ser una actualización rutinaria de día de lanzamiento se convirtió en una pesadilla técnica que pone en evidencia la fragilidad del proceso de control de calidad incluso en gigantes de la industria. Y es que cuando hablamos de drivers que gestionan hardware de cientos o miles de dólares, cualquier fallo puede traducirse en daños físicos irreversibles.

Un lanzamiento con múltiples objetivos que terminó en desastre

Los drivers GeForce 595.59 WHQL llegaban con una misión clara: habilitar el rendimiento óptimo para Resident Evil: Requiem, uno de los lanzamientos más esperados del primer trimestre de 2026, y Marathon, el controvertido revival de Bungie que ha generado opiniones divididas desde su anuncio. Para los propietarios de las flamantes GeForce RTX 50, esta actualización era prácticamente obligatoria si querían exprimir al máximo estos títulos triple A.

Pero la lista de correcciones iba mucho más allá del soporte para nuevos juegos. NVIDIA prometía resolver problemas heredados de actualizaciones anteriores que habían introducido bugs molestos en varios títulos populares. Entre las correcciones destacaba la solución al molesto parpadeo o flickering que afectaba a The Ascent, un problema que convertía la experiencia visual en algo prácticamente injugable para muchos usuarios. También se abordaban los artefactos verdes que aparecían en Total War: Three Kingdoms, esos molestos glitches visuales que rompían la inmersión en las épicas batallas estratégicas.

Los cierres inesperados en Final Fantasy XII: The Zodiac Age también formaban parte del paquete de correcciones, junto con la corrupción de imagen en Call of Duty: Modern Warfare, un título competitivo donde cualquier anomalía visual puede marcar la diferencia entre victoria y derrota. Especialmente preocupante era la caída brutal de rendimiento en el acto 4 de Quantum Break, un problema que hacía casi intransitable esa sección del juego. Para completar el paquete, se incluía una solución técnica para la decodificación AV1 con múltiples OBU en Blackmagic Design, relevante principalmente para creadores de contenido profesional.

En papel, sonaba como una actualización sólida y necesaria. En la práctica, introdujo problemas mucho más graves de los que pretendía resolver.

El bug crítico: cuando tus ventiladores deciden tomarse el día libre

El denominador común que provocó la retirada inmediata fue devastadoramente simple pero peligroso: la gestión errónea del sistema de ventilación de las tarjetas gráficas. Múltiples usuarios reportaron en foros especializados y en la propia comunidad oficial de NVIDIA que sus GPUs solo detectaban un único ventilador tras instalar los nuevos controladores. El resultado es tan predecible como aterrador: en tarjetas con configuraciones de doble o triple ventilador, solo uno de ellos se activaba, dejando el resto completamente inoperativos.

Imagina invertir entre 600 y 2000 dólares en una GeForce RTX 5080 o RTX 5090, con sus sistemas de refrigeración meticulosamente diseñados, y descubrir que dos tercios de esa refrigeración simplemente no funcionan. Las temperaturas en estas condiciones pueden dispararse de los habituales 70°C a rangos potencialmente peligrosos que comprometen la integridad física del silicio. Estamos hablando de acercar tu inversión multimillonaria al umbral del daño térmico permanente.

Inicialmente hubo especulación sobre si el problema estaba relacionado con software de terceros como MSI Afterburner, la herramienta favorita de miles de entusiastas para overclocking y monitorización. Sin embargo, pronto quedó claro que el fallo era intrínseco a los propios drivers: usuarios sin ningún software adicional instalado experimentaban exactamente el mismo comportamiento errático.

La dimensión completa del desastre técnico

Pero si pensabas que unos ventiladores inactivos era lo peor que podían ofrecer estos drivers, prepárate para lo siguiente. Los reportes comenzaron a acumularse revelando una constelación de problemas adicionales que pintaban un cuadro mucho más preocupante. Las curvas personalizadas de ventiladores, esas configuraciones cuidadosamente ajustadas por los usuarios para optimizar el balance entre ruido y temperatura, simplemente eran ignoradas por el sistema. Los sensores que monitorizan el estado de cada ventilador literalmente “desaparecían” del software de control.

Aún más alarmante fue el descubrimiento de anomalías en el comportamiento de las frecuencias de reloj. Usuarios reportaron lecturas erráticas tanto en los clocks base como en las frecuencias Boost, esas aceleraciones automáticas que elevan el rendimiento cuando hay margen térmico. Incluso se detectaron modificaciones no autorizadas en los voltajes, con valores anormales cercanos a 0.95v en modelos RTX 5080 y RTX 5090, cifras que podrían comprometer tanto el rendimiento como la longevidad del hardware.

La estabilidad del sistema completo también se vio severamente comprometida. Las temidas pantallas negras aleatorias comenzaron a aparecer durante sesiones de juego, acompañadas del icónico error VIDEO_TDR_FAILURE que todo gamer conoce y teme. Los registros del sistema mostraban fallos recurrentes relacionados con nvlddmkm, el módulo kernel de los drivers de NVIDIA, señalando problemas a nivel de núcleo del sistema operativo.

La respuesta de NVIDIA y qué hacer ahora

Horas después del lanzamiento, con la comunidad en plena ebullición y los hilos de soporte multiplicándose exponencialmente, NVIDIA publicó una actualización oficial reconociendo el problema. La compañía confirmó haber detectado un bug crítico en los drivers GeForce 595.59 WHQL Game Ready y procedió a retirar temporalmente todas las descargas mientras investiga la causa raíz del fallo.

Para los usuarios que ya instalaron la actualización problemática, NVIDIA recomienda encarecidamente revertir a los drivers 591.86 WHQL, la versión anterior estable. Aquí es donde la reciente actualización de la NVIDIA App cobra sentido: una de sus funcionalidades más recientes es precisamente la capacidad de deshacer actualizaciones de drivers con un par de clics. Quien hubiera pensado que esta característica pasaría de ser “conveniente” a “absolutamente necesaria” tan rápidamente.

Si instalaste los GeForce 595.59, la recomendación es clara y sin matices: vuelve atrás inmediatamente, incluso si tu sistema aparentemente funciona sin problemas. Los daños por sobrecalentamiento no siempre son inmediatos o evidentes, y es mejor prevenir que lamentar una GPU permanentemente degradada. Si tuviste la prudencia de no actualizar todavía, felicidades: tu paciencia te ha ahorrado un dolor de cabeza considerable.

Reflexión final: cuando la prisa compromete la calidad

Este episodio subraya una verdad incómoda en la industria tecnológica moderna: la presión por sincronizar actualizaciones de software con lanzamientos de videojuegos está creando situaciones donde el control de calidad queda relegado a un segundo plano. NVIDIA, una empresa con décadas de experiencia y recursos prácticamente ilimitados, lanzó al mercado drivers que no superarían ni la prueba de calidad más básica.

La ironía es palpable: los drivers destinados a ofrecer la mejor experiencia posible en títulos recién lanzados terminaron generando un riesgo real de daño físico al hardware. Es un recordatorio de que en tecnología, más rápido no siempre significa mejor.

Para los fans del gaming en PC, esto refuerza una lección que muchos hemos aprendido a base de experiencias amargas: nunca actualices los drivers en día de lanzamiento sin consultar antes los foros de la comunidad. Deja que los early adopters hagan de beta testers involuntarios, y actualiza solo cuando confirmes que la costa está despejada. Tu GPU te lo agradecerá.