El mercado de tarjetas gráficas atraviesa uno de sus momentos más tensos en años. La memoria DRAM se ha convertido en el verdadero villano de esta historia. AMD no oculta la realidad. La compañía está negociando intensamente con sus fabricantes asociados (AIC) para evitar que el encarecimiento brutal de la memoria termine trasladándose al precio final de las Radeon RX 9000. Sin embargo, los ejecutivos de la marca reconocen que mantener este delicado equilibrio es cada vez más complicado.

David McAfee, directivo clave de AMD, ha sido claro en declaraciones recientes a Gizmodo. La memoria se ha transformado en el factor determinante para la viabilidad económica de esta generación de GPUs. Mientras tanto, NVIDIA ajusta su estrategia reduciendo la fabricación de las RTX 50. Según rumores derivados de comentarios de Jensen Huang, la compañía verde considera incluso reactivar series antiguas como las RTX 30 o RTX 20. AMD enfrenta un desafío mayúsculo. La diferencia en poder de mercado y capacidad de negociación con proveedores de memoria coloca a los rojos en una posición complicada.
La situación no es una simple fluctuación temporal del mercado. Estamos ante una crisis estructural que afecta directamente al hardware de consumo. Las tarjetas gráficas están en el ojo del huracán. AMD intenta mitigar el impacto mediante colaboración estrecha con los ensambladores de tarjetas personalizadas. Pero no puede garantizar que el precio sugerido de venta (MSRP) se mantenga intacto en todos los modelos ni en todas las regiones.
McAfee explica que AMD mantiene relaciones estratégicas de largo plazo con los principales fabricantes de memoria DRAM. Estas alianzas no son nuevas. Llevan años construyéndose para asegurar tanto el volumen necesario de suministro como condiciones económicas favorables. “Necesitamos garantizar que tanto la cantidad como la rentabilidad de lo que compramos sean sostenibles para nuestro negocio de GPUs”, señala el ejecutivo.
Este enfoque basado en acuerdos a largo plazo representa una ventaja importante. Es mejor que depender del mercado spot de memoria, donde los precios fluctúan salvajemente. Sin embargo, incluso esta estrategia muestra sus límites actualmente. La demanda global de DRAM está dominada por sectores con mayor capacidad de pago: centros de datos y aceleradores de inteligencia artificial. Estos mercados absorben volúmenes gigantescos de memoria. Pueden pagar precios premium que el sector gaming simplemente no puede sostener.
“Sin memoria al precio correcto, fabricar tarjetas gráficas junto a nuestros socios se convierte en un cálculo extremadamente difícil”, admite McAfee. Esta declaración resume perfectamente la encrucijada actual. Intentar no significa conseguir. El margen de maniobra se reduce cada día que pasa.

AMD también explorará ajustes de costes con TSMC, su fabricante de chips. La esperanza es que estos ahorros permitan a los socios AIC mantener precios más contenidos. Pero seamos realistas: probablemente no será suficiente. NVIDIA, con toda su influencia y margen de beneficio por unidad vendida, está haciendo movimientos defensivos. Limita producción y retira modelos del mercado. La señal es inequívoca: el mercado está fracturado.
Aquí surge un matiz interesante. AMD apuesta por GDDR6 en sus RX 9000, mientras NVIDIA utiliza GDDR7 en sus últimas RTX 50. La GDDR6 es más barata y su producción está más establecida. Esto teóricamente debería ofrecer ventaja a AMD. Sin embargo, los contratos ya están firmados. Los volúmenes de producción son limitados. Los precios eventualmente tendrán que ajustarse al alza. Es cuestión de tiempo.
El verdadero problema es que las Radeon RX 9000 no son solo silicio diseñado por AMD. Son productos finales que dependen de múltiples actores: ensambladores, sistemas de refrigeración, empaquetado y distribución. Cuando el coste de uno de los componentes clave se dispara, el margen para absorber ese incremento se evapora. Los socios AIC también deben equilibrar sus propios costes y márgenes de ganancia. El primero sube mientras el segundo se comprime peligrosamente.
Gizmodo añade un detalle crucial. McAfee reconoce abiertamente que no puede predecir el futuro. AMD está trabajando activamente con fabricantes AIC para mantener precios cercanos al MSRP. Pero no existe ninguna garantía firme. El historial tampoco inspira confianza. Incluso sin una crisis de memoria tan severa como la actual, generaciones anteriores pasaron largos períodos comercializándose por encima del precio recomendado.
La recomendación práctica es clara. Si encuentras una oferta decente en una RX 9000 y realmente necesitas actualizar tu GPU, no esperes a que las cosas mejoren. La situación no se resolverá en el corto plazo. Compra ahora y disfruta de tu nueva tarjeta. Si no puedes permitírtelo todavía, mantén la paciencia y espera el momento adecuado. Presionar tu presupuesto en estas condiciones no tiene sentido.
Lo que está ocurriendo es un recordatorio importante. El hardware gaming ya no existe en un ecosistema aislado. La IA, los centros de datos y las necesidades empresariales compiten por los mismos recursos que los jugadores. Y tienen presupuestos infinitamente mayores. AMD, NVIDIA y los fabricantes de memoria están navegando un mercado complejo. Las reglas tradicionales de oferta y demanda están completamente distorsionadas. Y nosotros, como consumidores, estamos atrapados en medio de esta tormenta perfecta.








