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Crisis de memoria NAND sin precedentes: Kingston recomienda comprar antes del Q1 2026

Memoria NAND sube 250%

La industria del almacenamiento acaba de recibir un golpe de realidad brutal. Cameron Randle, responsable de SSDs para centros de datos en Kingston, ha compartido datos demoledores. En consecuencia, estamos ante la escalada de precios más violenta que esta compañía ha documentado desde su fundación hace casi tres décadas.

Los números hablan por sí solos y son alarmantes. Durante una intervención en el podcast The Full Nerd Network de PCWorld, Randle reveló cifras impactantes. Específicamente, el componente fundamental de cualquier SSD ha experimentado un incremento del 250% respecto al primer trimestre de 2025. Sin duda, la memoria NAND Flash protagoniza esta subida histórica.

Sin embargo, lo verdaderamente inquietante reside en la velocidad del cambio. De hecho, el 70% de ese salto brutal ocurrió en apenas dos meses. Por lo tanto, no estamos hablando de ajustes graduales ni correcciones de mercado. En realidad, esto es una espiral ascendente que desafía cualquier precedente histórico.

Además, lo que hace única esta crisis es el desfase temporal entre la fabricación y el retail. Aunque algunas tiendas ya reflejan aumentos, la verdadera magnitud del impacto aún no ha llegado. En consecuencia, ese tsunami económico tocará tierra durante el Q1 2026. Por ello, Kingston no se anda con rodeos: si estás pensando en adquirir almacenamiento, cada día que pases esperando será literalmente más caro.

Cabe destacar que la recomendación no viene de especuladores ni analistas externos. Por el contrario, proviene directamente del mayor distribuidor global de SSDs. Obviamente, eso le da un peso absolutamente diferente a la advertencia.

Asimismo, la estructura de costes explica por qué resulta imposible absorber estos incrementos. En efecto, la NAND representa aproximadamente el 90% del coste material de cualquier unidad de estado sólido. Sencillamente no existe colchón financiero capaz de amortiguar semejante subida sin trasladarla al consumidor. En definitiva, las matemáticas son implacables. Mientras tanto, la cadena de suministro está al límite.

No obstante, hay más elementos preocupantes sobre la mesa. Kingston ha implementado una estrategia de priorización basada en relaciones comerciales históricas. Como resultado, esto deja fuera a nuevos actores del mercado. Particularmente, empresas del sector IA que llegan con pedidos masivos pero sin trayectoria previa quedan excluidas.

Además, esta política de “allocation” no es temporal. Al contrario, será la norma durante todo 2026. Traducido al lenguaje llano, significa cupos semanales y pedidos recortados. Por consiguiente, la disponibilidad estará restringida incluso pagando precios premium.

Por otra parte, el escenario se complica cuando analizamos el comportamiento de los distribuidores intermedios. Aquellos mayoristas que acumularon inventario antes del estallido ahora ralentizan deliberadamente sus ventas. Es decir, dosifican el stock para maximizar márgenes en un mercado claramente alcista. En consecuencia, no enfrentamos únicamente escasez de producción. También estamos ante estrategias comerciales calculadas que agravan artificialmente la disponibilidad.

Paralelamente, la memoria RAM tampoco ofrece refugio alguno. La transición caótica entre DDR4 y DDR5 ha generado un doble cuello de botella. Por un lado, los fabricantes redujeron la producción del estándar anterior. Por otro lado, la demanda del nuevo formato se disparó súbitamente.

En este contexto, plataformas como AM4 o LGA1700 enfrentan inestabilidad de precios en todos los frentes. Muchos las consideraban “zonas seguras” para construir equipos económicos. Lamentablemente, esa época quedó atrás definitivamente.

Sorprendentemente, incluso los discos duros mecánicos están alimentando esta tormenta perfecta. Tradicionalmente eran el refugio económico para almacenamiento masivo. Ahora, sin embargo, la escasez de HDDs empuja a empresas hacia soluciones SSD. Esto incluye tareas que antes jamás habrían considerado tecnología flash. Como consecuencia, el resultado es más presión sobre un mercado ya saturado de demanda.

Debajo de toda esta estructura late una amenaza que Randle evita nombrar directamente. Aun así, describe con precisión quirúrgica la posibilidad de estar dentro de una burbuja especulativa. Evidentemente, la fiebre de la inteligencia artificial alimenta este fenómeno.

En caso de que esa demanda colapsa repentinamente, pasaríamos de escasez crítica a sobreoferta masiva. Esto podría ocurrir en cuestión de trimestres. Por consiguiente, cualquier empresa que haya acumulado inventario en el pico del ciclo quedaría atrapada con stock sobrevalorado.

Por su parte, SK Hynix ya estableció 2028 como horizonte donde este desequilibrio podría estabilizarse. No obstante, esa fecha parece optimista considerando las variables actuales. De hecho, la única corrección rápida vendría del colapso de la burbuja IA. Sin embargo, ese escenario traería consecuencias económicas devastadoras mucho más allá de la industria tecnológica.

En resumen, el mensaje final es cristalino: el mercado ya cambió irreversiblemente. El año 2026 será más restrictivo que 2025. Mientras tanto, el reloj corre en contra de cualquiera que necesite componentes de almacenamiento.

Finalmente, para los entusiastas que llevamos años siguiendo estos ciclos, resulta fascinante. También resulta aterrador presenciar un evento que el propio gigante del sector califica como sin precedentes. Han pasado casi tres décadas sin ver algo similar. Entonces, ¿tu próximo build puede esperar? Probablemente no debería.