La crisis de memoria DRAM está transformando el mercado de portátiles. Gigantes como Lenovo y Dell ya advirtieron sobre incrementos en sus tarifas. Ahora Acer y ASUS confirman ajustes de precios que impactarán directamente en 2026.
La escasez de memoria DRAM no discrimina dispositivos. Afecta desde laptops gaming hasta smartphones, consolas y gafas de realidad virtual. Cuanto más generoso sea un equipo en RAM, más notorio será el golpe económico.
Dell disparó la alarma con incrementos del 20%. Lenovo mantuvo estabilidad temporal antes de anunciar subidas inevitables. El ecosistema gráfico tampoco escapa a la crisis. AMD confirmó un 10% más en sus GPU para partners. NVIDIA dejará de incluir memoria con sus chips, obligando a los ensambladores a buscarla por su cuenta.
La estrategia dual de Acer frente a la tormenta perfecta

Acer adoptará un enfoque de doble filo. La compañía taiwanesa ha acumulado suficiente inventario para arrancar 2026 con precios controlados. Sin embargo, su presidente Jason Chen no especificó cifras exactas.
El problema llegará cuando ese stock se agote. Los precios de la RAM continúan escalando semanalmente. Los analistas proyectan estabilización recién para finales de 2026 o inicios de 2027. Esto sugiere múltiples oleadas de ajustes tarifarios a lo largo del año.
La segunda táctica resulta más controversial: reducir las configuraciones estándar de memoria. Acer normalizará portátiles de alta gama con 24 GB en lugar de 32 GB. Los equipos básicos llegarán con apenas 8 GB de RAM.
Esta decisión parece arriesgada. Windows 11 devora recursos constantemente. Abrir Chrome con múltiples pestañas ya consume memoria considerable. Trabajar en Excel y mantener apps de fondo se convertirá en misión imposible. La única salida será recurrir a soluciones cloud como Microsoft 365 o Photoshop web.
Chen defendió esta postura con argumentos financieros. La mitad de los ingresos de Acer proviene de servidores e IA. Aun así, la compañía no apostará todo a ese segmento. Buscan equilibrio para no alienar a consumidores tradicionales. Sin embargo, ofrecer portátiles con 8 GB en 2026 suena más a retroceso que a innovación.
ASUS juega sus cartas con flexibilidad estratégica
El codirector ejecutivo de ASUS, Hu Shubin, adoptó un tono diplomático pero directo. Los costes deben reflejarse en los precios finales. Cada fabricante enfrenta condiciones distintas de adquisición.
ASUS promete ajustes “con gran flexibilidad” según la dinámica del mercado. En lenguaje corporativo, esto significa prepararse para múltiples correcciones tarifarias.
A diferencia de Acer, ASUS no reveló planes sobre recortes en configuraciones. Es probable que siga una ruta similar. La marca taiwanesa destaca históricamente por sus portátiles ROG con especificaciones generosas. Cualquier reducción en memoria podría decepcionar a su comunidad gaming más exigente.
¿El inicio de una nueva era de portátiles minimalistas?

Esta crisis podría redefinir las expectativas del mercado. Equipos con 128 o 256 GB de almacenamiento se volverán comunes en rangos medios. Los 16 GB de RAM dejarán de ser el estándar aspiracional. Se convertirán en un lujo reservado para pocos.
Las marcas apostarán por servicios cloud para compensar limitaciones de hardware. Esta estrategia beneficia a Microsoft, Adobe y Google. Sin embargo, deja a los usuarios dependientes de conexiones a internet estables. No todos cuentan con ese privilegio.
La pregunta del millón surge inevitable. ¿Aceptarán los consumidores pagar más por menos? ¿O migrarán hacia marcas que aún no han anunciado incrementos?
Apple, con su control total sobre la cadena de suministro, podría emerger como alternativa premium estable. El mercado DIY de torres personalizables también gana terreno. Muchos entusiastas preferirán actualizar componentes a su ritmo antes que conformarse con especificaciones limitadas.
Como gamer y entusiasta de hardware, ver portátiles con 8 GB en 2026 me genera escalofríos. Windows 11 ya lucha con 16 GB en muchos escenarios. Imaginen la experiencia con la mitad de memoria disponible. Quizás sea momento de reconsiderar aquel desktop que llevamos años posponiendo. O empezar a mirar con cariño esos Chromebook que antes ignorábamos por completo.








