El fabricante chino Moore Threads acaba de confirmar lo que muchos esperábamos: una arquitectura GPU completamente renovada verá la luz este mes. El anuncio llegará durante su primera Conferencia de Desarrolladores MUSA (MDC 2025), programada para mediados de diciembre en Pekín. Zhang Jianzhong, fundador y CEO de la compañía, tomará el escenario para detallar la visión estratégica y el roadmap tecnológico. Aún no hay modelos concretos ni especificaciones técnicas confirmadas.
Para quienes seguimos el mercado de tarjetas gráficas, este anuncio representa una segunda oportunidad. La generación inicial de Moore Threads tuvo un debut complicado. La MTT S80 marcó un hito al convertirse en la primera GPU de gaming china con soporte PCIe 5.0 x16 y 16 GB de GDDR6. Contaba con 4096 núcleos MUSA y ambicionaba rivalizar con la GeForce RTX 3060. Sin embargo, la realidad golpeó duro. Las pruebas la ubicaron más cerca de una GTX 1050 Ti o GTX 1650 en la mayoría de escenarios. En los títulos más exigentes, el rendimiento fue aún más decepcionante.
El verdadero talón de Aquiles no fue solo la potencia bruta. El problema residía en la madurez del ecosistema. Los drivers iniciales carecían de compatibilidad robusta con DirectX. Presentaban una lista reducida de juegos optimizados y mostraban inestabilidad constante. El consumo energético era alarmante: más de 100 vatios en reposo y superando los 200W bajo carga. Cifras difíciles de justificar para el rendimiento entregado.


Moore Threads ha desplegado actualizaciones masivas desde entonces. Estas mejoras ampliaron el soporte de API y elevaron el framerate en títulos AAA. Aun así, la sombra de la ineficiencia persiste.
El enfoque de MDC 2025 deja claro que el gaming no es la prioridad inmediata. La agenda gira en torno a IA, computación científica, terminales inteligentes y despliegues empresariales. Todo apunta a que esta nueva arquitectura debutará primero en aceleradores para workstations y datacenters. Cualquier GPU de consumo derivada necesitará software y eficiencia a la altura antes de competir con AMD o NVIDIA.
Aun así, queremos creer en Moore Threads. No pedimos la GPU más veloz ni la más eficiente del planeta. Solo una que entregue valor real por su precio y que funcione sin drama. Si logran ese equilibrio, tendrán nuestro respeto—y quizás, nuestro dinero.








