El mercado de tarjetas gráficas se prepara para uno de sus capítulos más difíciles desde la crisis del 2021-2022. Las filtraciones de tarifas mayoristas para el primer trimestre de 2026 confirman lo que muchos temíamos: tanto AMD como NVIDIA subirán considerablemente sus precios, eliminando de un plumazo cualquier esperanza de mantener la estabilidad que disfrutamos durante el verano.
La responsable directa es la memoria DRAM, cuyo coste ha escalado hasta niveles alarmantes. Este componente representa una porción sustancial del precio final de cualquier GPU moderna, y su encarecimiento no puede absorberse ni por fabricantes, ni por distribuidores, ni mucho menos por las marcas. La consecuencia es brutal: volveremos a los valores inflados que dominaban el panorama a inicios de 2025, cuando prácticamente ningún modelo se vendía por su MSRP oficial.
RDNA 4 regresa al territorio de los 800 dólares
Las AMD RX 9070 XT, que durante el otoño se conseguían con costes base cercanos a 570 dólares para minoristas, ahora dispararán su precio hasta superar nuevamente los 800 dólares. Su hermana menor, la RX 9070, rondará los 700 dólares, cifras que nos devuelven exactamente al punto de partida del año en curso.
Este incremento no respeta escalones. La RX 9060 XT con 16 GB superará sin problema los 400 dólares, mientras que la RX 9600 de 8 GB se instalará cómodamente en la franja de 350 dólares o más. AMD no tiene alternativa: cada chip depende de una DRAM cuyo coste mensual no deja de crecer, y vender más barato significaría operar con pérdidas inaceptables en un mercado tan competitivo.
NVIDIA sufre el doble castigo de la GDDR7

La apuesta de NVIDIA por memoria GDDR7 en su serie RTX 50 parecía una decisión técnica brillante hace unos meses. Ahora se convierte en un lastre económico considerable. Esta tecnología ya era más cara que la GDDR6 en condiciones normales; con la crisis actual, su precio se ha disparado hasta niveles estratosféricos.
Aunque no hay cifras concretas filtradas para los modelos específicos de RTX 50, el consenso entre distribuidores indica que volveremos a los precios premium de principios de 2025. La gama media-alta de GeForce recuperará su posicionamiento más agresivo, y los ensambladores trasladarán sin contemplaciones el incremento estructural al consumidor final.
Lo preocupante es que esta vez no hay margen para negociación. La demanda se mantiene robusta, la producción cuesta más cada mes, y la capacidad de los intermediarios para amortiguar estas subidas es prácticamente inexistente. El resultado es un cóctel perfecto para frustrar a cualquier entusiasta que planeaba actualizar su setup en los próximos meses.
¿Comprar ahora o esperar al desastre de 2026?
La ventana de compra favorable que experimentamos durante el verano se ha cerrado definitivamente. Si considerabas adquirir una GPU nueva, este es el momento de decidir: ¿asumes los precios actuales, todavía relativamente controlados, o te arriesgas a enfrentar el nuevo panorama del Q1 2026?
Los rumores sobre el Q2 y Q3 del próximo año son francamente aterradores. Si la tendencia de la DRAM no se invierte—y todos los indicadores apuntan a que irá a peor—, podríamos estar ante una sequía de precios razonables que se extenderá durante la mayor parte de 2026.
Para quienes vivimos y respiramos hardware, esta situación es especialmente dolorosa. Después de años esperando una normalización genuina del mercado, nos encontramos nuevamente atrapados entre la necesidad de actualizar nuestros equipos y la realidad brutal de unos precios completamente desproporcionados. La memoria RAM, ese componente aparentemente menor, vuelve a demostrar que es el verdadero regulador térmico del ecosistema gráfico.








