La carrera por exprimir cada frame continúa. Esta vez, el experimento llega cargado de potencia bruta. Un grupo de entusiastas tomó una Radeon AI Pro R9700 de 32 GB y la transformó en una especie de “RX 9070 XTX”. El objetivo era claro: comprobar si duplicar la VRAM mejora la experiencia en juegos actuales. Con requisitos que no paran de subir y títulos que devoran memoria, la duda es inevitable: ¿32 GB ofrecen una ventaja real o solo suenan bien en papel?
En los últimos años muchos jugadores han visto cómo sus PCs empiezan a sufrir. La VRAM se ha convertido en un cuello de botella frecuente. Incluso aunque NVIDIA ofrecía 8 GB en modelos de gama media desde la época de la GTX 1070, hoy esa cantidad se queda corta. Y aunque existen gráficas con más memoria, no siempre entregan el rendimiento esperado. Por eso este experimento con una GPU de 32 GB resulta tan interesante. Podría romper el techo de memoria actual… al menos en teoría.
Para esta prueba, PCGH subió la R9700 hasta los 3,1 GHz en el chip y 22 GT/s en memoria. La comparativa se centró en escenarios exigentes, sobre todo en 4K y ajustes Ultra. La mejora media ronda el 5% frente a la RX 9070 XT de 16 GB. Es positivo, pero insuficiente para alcanzar a una RTX 5080. La RTX 5090 sigue aún más lejos, con una ventaja cercana al 50%. En el mejor de los casos la “RX 9070 XTX” ofrece un 70% del rendimiento de una 5090, y solo en Full HD.
Al ampliar las pruebas a más juegos y resoluciones, la tarjeta de 16 GB mantiene muy buen rendimiento. En rasterizado incluso supera ligeramente al modelo de 32 GB, con 126 FPS frente a 122 FPS. En Ray Tracing la R9700 modificada sí toma ventaja, llegando a 54,1 FPS. También mejora en Path Tracing, aunque la diferencia sigue siendo pequeña y no cambia la conclusión general.

La diferencia real aparece solo en pruebas extremas de consumo de VRAM. Spider-Man 2 en 4K, Ultra y Ray Tracing es el ejemplo perfecto. En ese escenario la R9700 de 32 GB ofrece un rendimiento muy superior al del modelo de 16 GB, especialmente en mínimos. Es un caso espectacular, aunque también muy poco común.
En resumen, los 32 GB de VRAM se notan únicamente en situaciones llevadas al límite. Para la mayoría de juegos, esa cantidad sigue siendo más un lujo que una necesidad. Aun así, estas pruebas anticipan un futuro donde la memoria volverá a ser protagonista. Y, seamos sinceros, ver hardware llevado al extremo siempre nos recuerda por qué amamos este hobby.








