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Memoria por las nubes: el PC gaming pierde sus gráficas accesibles

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El mercado de la memoria ya no está en alerta: está en plena crisis. AMD y NVIDIA consideran reducir o incluso eliminar sus GPUs de gama media y baja en las series RTX 50 y RX 9000. Los precios desbocados de la DRAM y las GDDR están dejando sin margen a los modelos más accesibles. Si esto se confirma, el PC gaming perderá una de sus bases justo antes de la campaña navideña.

Las señales desde Corea pintan un escenario complicado. La producción prevista para 2026 ya está comprometida y el stock desaparece sin tregua. Los costes se duplican y la situación podría estabilizarse recién en 2028. Ante este panorama, los fabricantes solo pueden priorizar líneas que generen beneficios reales.

La pregunta ya no suena exagerada: ¿estamos viendo el inicio del fin de las GPUs económicas? Las compañías concentran sus recursos en IA, nodos avanzados y packaging de nueva generación. Con esa presión, la gama media se vuelve difícil de sostener.

El origen es directo. La DRAM DDR5, las GDDR6 y las GDDR7 han subido más de un 130% en apenas un mes. En las GPUs modestas, la memoria representa una parte enorme del coste total, así que cualquier variación destruye la rentabilidad. Y en un momento donde cada dólar se enfoca en proyectos de IA, mantener estos modelos ya no resulta viable.

La presión llega desde la tríada de memoria: Samsung, SK Hynix y Micron. La reconversión hacia líneas de HBM para servidores deja poca capacidad para GDDR de consumo. TrendForce anticipa que esta tensión continuará en 2025 y parte de 2026. El desequilibrio no es puntual, sino estructural.

El impacto se siente en toda la industria. Dell, Lenovo y HP ven cómo la memoria consume hasta la mitad del coste de producir un servidor o un AI PC. Incluso el sector smartphone espera subidas de precios para 2026. Los bancos de inversión ya han rebajado previsiones, reflejando la gravedad del momento.

Por eso suena con fuerza otro rumor: la próxima generación de GPU podría llegar con una gama media mucho más reducida. Si ocurre, el usuario común será el más afectado. Pagar más por menos potencia podría convertirse en la nueva norma.

El único respiro podría venir desde China. Sus fabricantes dominan el mercado económico y disponen de múltiples tecnologías de memoria listas para producir. Pero esto abre otro frente. ¿Permitirá la administración Trump que sus gigantes tecnológicos dependan de su principal rival para asegurar ventas? Nada está garantizado.

Y sí, quizá tengamos que aceptar una realidad incómoda: las “gamas x70” o “x600” a precios razonables podrían convertirse en cosa del pasado.