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El Apple M5 alcanza los 103 °C: potencia sin control en el MacBook Pro

Apple M5 MacBook Pro

El nuevo Apple M5 es una bestia de rendimiento. Sin embargo, también se ha convertido en un auténtico reto térmico. Las pruebas más recientes muestran que el chip alcanza los 103 °C bajo carga intensa. Esa cifra es alarmante incluso para los sistemas de refrigeración de Apple. El diseño con un solo ventilador parece haber llegado a su límite.

Apple presume de un salto notable en potencia, pero el precio a pagar es la temperatura. El M5 sufre throttling evidente, reduciendo su frecuencia para evitar daños. A largo plazo, esta situación podría afectar la durabilidad del equipo.

El canal especializado Max Tech confirmó los datos en un test de estrés de 10 minutos. Con todos los núcleos activos, el M5 superó sin esfuerzo los 100 °C, mientras que el M4 se mantenía por debajo. La diferencia es pequeña, pero el impacto es enorme. Marca un antes y un después en la gestión térmica del MacBook Pro.

El nuevo chip permite picos de consumo de hasta 30 vatios, frente a los 25 del modelo anterior. Ese aumento explica su mayor potencia, pero también el calor adicional. En las pruebas, los núcleos de rendimiento oscilaron entre 4,25 y 4,17 GHz, con bajadas puntuales a 4,0 GHz. Es la señal más clara de que el M5 trabaja al límite, exprimiendo cada grado de margen térmico.

Las cámaras térmicas FLIR mostraron valores preocupantes. El chasis alcanzó 41,7 °C y la salida del ventilador llegó a 48,6 °C. El sistema respondió con más ruido: el ventilador pasó de 4200 a 5800 RPM. El resultado es una experiencia más caliente al tacto y menos silenciosa.

El Apple M5 demuestra un avance técnico impresionante, pero también sus propios límites. El diseño actual del MacBook Pro no logra disipar tanto calor sin perder eficiencia. Si Apple quiere seguir aumentando el rendimiento, deberá repensar su sistema de refrigeración.

Quizá el futuro M6, fabricado en proceso N2 de TSMC, logre equilibrar potencia y temperatura. Por ahora, el M5 deja una lección clara: incluso el mejor silicio necesita más aire para respirar.