Microsoft y AMD están preparando una auténtica revolución para la próxima generación de consolas. El proyecto, conocido internamente como “Magnus”, promete un salto técnico que redefinirá la potencia en el mundo del gaming.

Según filtraciones recientes, AMD Magnus integrará dos chiplets con un total de 70 Compute Units (68 activas) basadas en RDNA 5. Se fabricará con el proceso TSMC N3P y ofrecerá hasta 48 GB de memoria GDDR7 en un bus de 192 bits. En resumen, hablamos de una auténtica máquina capaz de mover mundos abiertos en 4K y con Ray Tracing sin esfuerzo.
Su arquitectura híbrida combina una CPU con núcleos Zen 6 y Zen 6C, junto a una NPU XDNA3 de 110 TOPS. Este motor de IA está diseñado para funciones inteligentes tipo Copilot+, con un consumo sorprendentemente bajo. Potencia y eficiencia en equilibrio.

A nivel gráfico, Magnus podría marcar el mayor salto visual en la historia de Xbox. La GPU contará con 24 MB de caché L2, frecuencias aún por definir y una estructura asimétrica que prioriza rendimiento y escalabilidad. Todo apunta a que superará a la futura PS6 en varios frentes clave.

Pero lo más interesante está en su filosofía. Microsoft busca una Xbox híbrida, capaz de funcionar como consola de salón o como PC de escritorio. Un sistema que podría ejecutar una versión ligera de Windows con soporte para Steam y otros launchers. En otras palabras, una Xbox que también es un PC de gaming certificado por Microsoft.
Las filtraciones apuntan a un lanzamiento en 2027, justo a tiempo para competir con la próxima consola de Sony. Si se cumplen las expectativas, Magnus no será solo un salto generacional. Será el punto de inflexión que borre las fronteras entre consola y ordenador, y obligue a Sony a replantear su estrategia por primera vez en años.
💬 ¿Listo para tener una Xbox que también es un PC completo? Si Microsoft cumple lo prometido, el futuro del gaming podría tener un nuevo nombre: Magnus.








