Call of Duty vuelve al centro de la polémica con Black Ops 7. La nueva entrega introduce un giro inesperado: un francotirador capaz de disparar a través de paredes, un “wallhack legal” según la comunidad.
La saga ha recorrido un largo camino. Empezó en la Segunda Guerra Mundial con un enfoque realista. Hoy es un shooter arcade veloz, con un time to kill muy corto y rachas de bajas que marcan cada partida. Misiles dirigidos, helicópteros y la temida “nuke” son recompensas clásicas que siempre han definido la adrenalina de la saga.

En Black Ops 7 aparece The Gravemaker, un rifle de precisión que mata de un solo disparo y atraviesa muros. Incluye nueve balas, suficientes para arruinar rachas completas y transformar la partida en un festival de frustración. Para quien lo desbloquea es un premio épico. Para el rival, una pesadilla.
La comunidad no tardó en reaccionar. Muchos lo ven como un arma que roza la trampa. El contraste es evidente: Activision presume de sistemas antitrampas basados en IA, pero introduce un arma que imita los mismos hacks que intenta eliminar.

El caso recuerda a The Finals. Allí, habilidades similares fueron retiradas tras las quejas de los jugadores. La gran pregunta es si Black Ops 7 mantendrá esta mecánica o si la presión obligará a modificarla.
Por ahora, lo único seguro es que este rifle ha encendido el debate eterno: ¿diversión explosiva o ruptura del equilibrio? Y sí, si pierdes tu nuke por un disparo “legal” a través de la pared, tranquilo: no eres el único con el orgullo gamer herido.








