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Microsoft rompe las reglas: Windows 11 se instala en PC sin TPM 2.0

Windows 11 sin TPM

El tema está generando debate en foros y comunidades tech: varios equipos que no cumplen con los requisitos oficiales —en especial la ausencia de TPM 2.0— están recibiendo de forma inesperada la actualización a Windows 11. Y lo más curioso: Microsoft aún no ha dicho ni una sola palabra al respecto.

La noticia llega en un momento sensible, justo cuando millones de usuarios siguen en Windows 10 y observan con preocupación el final de su soporte estándar (aunque sabemos que habrá soporte extendido). Sin embargo, lo que parecía un rumor aislado terminó confirmándose a través del blog BornCity, donde administradores de sistemas reportaron casos muy concretos: equipos de oficina y portátiles migrando automáticamente a Windows 11 24H2… sin que nadie lo autorizara.

Actualizaciones fantasma y mucho misterio

Todo apunta a que el origen del problema estaría en WSUS (Windows Server Update Services), la plataforma corporativa que centraliza las actualizaciones en redes empresariales. Pero lo extraño es que varios ordenadores se actualizaron sin pasar por WSUS, e incluso sin cumplir con los requisitos de seguridad que Microsoft lleva años defendiendo a capa y espada.

El detonante podría haber sido una actualización de marzo (identificada como KB5053598), que, según algunos administradores, inició migraciones automáticas desde Windows 10 22H2 a Windows 11, saltándose restricciones como si fueran opcionales.

El papel de TPM 2.0 en entredicho

Aquí es donde la historia se vuelve todavía más interesante. Recordemos que TPM 2.0 fue presentado como el muro infranqueable para Windows 11, dejando fuera a millones de PC perfectamente funcionales y obligando a muchos jugadores, creadores y usuarios en general a pensar en renovar hardware. Algunos incluso desactivaron TPM manualmente para no recibir notificaciones molestas de actualización.

Y sin embargo, ahora vemos que ciertos equipos, sin el dichoso chip o con él deshabilitado, están dando el salto al nuevo sistema operativo como si nada. ¿Error de Microsoft? ¿Prueba piloto encubierta? ¿O simplemente una evidencia de que TPM era más excusa comercial que necesidad real?

¿Qué significa esto para los usuarios?

La sensación en la comunidad es de incertidumbre: algunos celebran poder actualizar sin complicaciones, mientras otros sienten que Microsoft está forzando la migración a Windows 11, incluso en equipos que ellos mismos habían marcado como “no aptos”.

Si miramos atrás, no es la primera vez que Redmond mueve sus fichas con decisiones polémicas: pasó con el adiós a Windows 7, y todo apunta a que ocurrirá de nuevo con Windows 10, aunque siga siendo el sistema más querido por muchos.

Como gamer y fan del mundo tech, no puedo evitar pensar en la ironía: Microsoft exige ciertos requisitos para su sistema operativo, pero luego los ignora en la práctica. Al final, parece que la verdadera partida no está en el hardware, sino en cómo logran que todos terminemos en Windows 11.